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Alejandra Fernández

Dentro del Bosque

Ya está aquí. Mi bosque.

Alejandra Fernández - Pípala - Dentro del Bosque

Cualquiera que me conozca sabe que tengo debilidad por los bosques. Siempre que consigo rodearme de naturaleza pienso que estoy en otra dimensión: hay cien mil ojos a tu alrededor y no puedes verlos; sabes que existe otro mundo bajo tus pies, pero tampoco lo ves; y cuando estás a la entrada de un bosque no te parece tan grande, pero dentro estás perdido y el bosque te rodea… de pronto mi existencia me parece ínfima y eso me causa una gran admiración y asombro.

Alejandra Fernández - Pípala - Dentro del Bosque

Así que no hay mejor lugar para jugar al escondite. Obviando todas las películas de terror de serie B, el bosque es el mejor campo de juego que existe. Cualquier agujero donde poder meterte entero podría ser la guarida de… algo; cabe la posibilidad de que pierdas algo mientras aguardas en tu escondite, y que recuperarlo sea como empezar el juego de nuevo; para ser buen jugador debes buscar allí donde está más oscuro, aunque sea posible encontrar algo con lo que no contabas; y cuando llegas al fin… cuentas 10 y vuelta a empezar.

A comienzos de primavera Clara Huffmann me escribía “Querida Ale ¡ya está impreso!”. Después de muchas pruebas de impresión para dar con la fórmula del acordeón, por fin estaba impreso y venía camino de España.

No me lo podía creer, había cogido la forma de libro: más de dos metros de bosque apresados entre dos tapas duras, casi como un parque en medio de la ciudad.

Aunque lo que veis es su forma final, no siempre fue así. Al igual que el personaje de mi acordeón, el libro me tuvo en vilo hasta el final, fue cambiando como su paisaje, es más, en un principio se llamaba Bosques de interior (… menos mal que le cambié el nombre) y medía 5 x 35 cm.

Alejandra Fernández Alejandra Fernández

Aún era una idea, un esbozo. No tenía sentido que fuera un libro en el que pasar las páginas… porque era un camino, era importante ver lo que se deja atrás y lo que hay por delante. Un camino de ida y otro de vuelta. Y esto quedaba claro en los bocetos: en el momento que el bosque se fracciona se pierde el recorrido.

Alejandra Fernández Mingorance Alejandra Fernández Mingorance Alejandra Fernández Mingorance

Alejandra Fernández

Poco a poco el libro fue tomando forma y el juego se abría paso. En cada versión escondía más y más cosas en él… así cada vez que se abra de nuevo podréis encontrar algunas. Porque este libro no es para leer, es para jugar.

Tardé poco en emprender el camino de ida, pero tardé años en recorrer el de vuelta. Doy muchas gracias por haber dado con Clara de Adriana Hidalgo, por haberse emocionado con este libro y apoyarlo pese a las complicaciones que conlleva un proyecto así, y por formar parte de un catálogo tan cuidado como el de Pípala.

Para quién quiera adentrarse más en este bosque –.._..–>> {por aquí}

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