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La zorra curandera

Hace poco acabé el taller de La lectura del ilustrador, realizado por la Escuela Peripatética
Fue increíble.
Se nos propuso leer y analizar cuentos clásicos populares para, durante el curso, escoger una lectura que desarrollaríamos en un objeto que nos permitiese narrar la historia de forma no secuencial.
Lo más fabuloso del taller ha sido sentir verdadero asombro con cuentos que he leído mil veces. El taller me ha permitido descubrir una forma distinta de encontrar mi hueco en cada lectura, incluso en aquellas que en un principio rechazaba por considerarlas anticuadas o moralistas. 
Gracias a ejercicios como la creación de un exlibris o el diseño de una letra capitular encuentras herramientas con las que mostrar esa lectura propia casi sin artificios… ¿cuándo decidimos dejar de usarlos? 

Hemos tenido acceso a un sin fin de recursos tradicionales (y sin embargo algunos totalmente nuevos para mí). Aprender de técnicas más económicas de imprenta y más artesanales ha sido un proceso estimulante, lúdico y me ha servido para pensar en nuevos proyectos.

Y después de leer muuuuchos cuentos fantásticos escogí ‘La zorra curandera‘ de Alexander N. Afanasiev. Mi objeto un árbol de la vida.
En mi cuento los personajes, una pareja de viejitos, se ven arrastrados por el deseo y el caos debido a un árbol que crece hasta llegar al cielo. Cuando la muerte llega una zorra curandera aparecerá casi milagrosamente. 
Los personajes salieron solitos en uno de los ejercicios

Quizás la parte más difícil del taller para mí fue encontrar mi estructura de narración. No ha sido fácil salirse de la estructura formal de libro y aún así conseguir una lectura con sentido. El árbol de la vida muestra su planteamiento, nudo y desenlace a la vez, la disposición de sus elementos juegan roles de importancia organizados como una coreografía: 
Estudiar el origen, técnicas y simbología del árbol de la vida ha sido fascinante. Me ha conectado con el arte precolombino: representar lo invisible, el ritual y ‘aquello que todos saben’: el conocimiento popular. 
Así pues me dispuse a estudiar mi objeto y ver qué estructura le venía mejor, hasta que finalmente organicé mis episodios de una forma parecida a la cábala

La arcilla encoge, es agradecido a veces y otras se quiebra con facilidad. Es maravilloso ver que tus ilustraciones pueden coger forma en un material tan vivo y susceptible…

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